La verde
manzana
en el mercado negro
de pobres
el sol de hoy
tan oscuro y vacío
como el de ayer
pero Lina Arias es ahora en la calle la que se ríe a cada rato en inmensas carcajadas, la que hace comentarios graciosos e irónicos me gusta la política, y la historia de lideres que han hecho de la historia el mundo en que vivimos, poco escribo creo que pocos instantes en mi vida pública puedo desarrollar esa capacidad.
Es una noche
cálida, un 5 de abril, en la celda número 203, en el sur de India, estoy con mi
compañero un “españolete” como se les llama acá-usualmente-, me pide que le cuente
porque estoy aquí, llevo 10 años pero a
nadie le he dicho mi secreto, el españolete no es nuevo en la prisión pero lleva con migo 2
meses, esta porque lo acusan de abuso sexual, contra un mujer de 23 años en un
bus, él dice que es inocente pero acá todos mienten, es buena persona, nos
sentamos a beber agua, en este estrecho
cuarto con barrotes, y decidí contarle porque
tengo pesadillas y siento como si me persiguieran como si me observaran,
necesito ayuda he pensado en suicidarme, ha pasado por mi mente desde que aquella noche recordé lo que había pasado ese
1 de julio, esa noche llegue a mi casa
iba de mal humor, había tenido un día pesado en la oficina, se me olvido dejar
los problemas de la oficina en la oficina, ella me dio un beso de saludo, pero
no me importo, me abrazo y me dio una sonrisa, perfecta y blanca, creó que es lo que más me atormenta borre su
sonrisa para siempre, me sirvió la cena pero la rechace ella seguía tratando de
complacerme y que cambiara mi humor, debí pensarlo, debí respirar,debí haber
salido, pero entre en discusión con ella por cosas insinuantes creo que su paciencia acabo, me
dijo que se iría de casa, que me iba a
dar un tiempo, pero yo no pude aceptar eso así que la tire sobre la cama de una
bofetada que le pegue ella quiso golpearme para poder escapar de mi furia,
porque no me golpeo más fuere, la tome
sus manos con mucha fuerza mientras la halaba por la habitación ella lloraba y
me suplicaba que la dejara ir, pero en medio de mi ira no entendía, la baje
hasta el primer piso y la hice estrellar con todos los muebles que encontraba,
la tire al suelo, la golpeé y respire, cuando me di vuelta la vi llena de
sangre, llame a los paramédicos pero nada se podía hacer murió a causa de los
goles que le di, tenía fracturas y hematomas en todo el cuerpo, antes de me
capturara la policía, encontré en la mesa del teléfono cerca a la puerta una carta y un foto de nosotros
dos, donde decía “Feliz aniversario, y este hogar no será para dos si no para los
tres Te Amo”. En ese momento me desvanecí, en la corte simplemente dije que
aceptaba todos los cargos que era culpable y en ese momento me quede solo, y es
lógico que sea así.