martes, 14 de mayo de 2013

EL HOMBRE QUE VENDÍA SU MIERDA



Este triste hombre no tuvo más dinero para complacer los caprichos de su amante, así que pensó  que si vendía su mierda como abono tendría mucho dinero, pues usualmente la cagaba constantemente,  pobre al mes se le acabo el colon, es que un Ferrari no es fácil de mantener.


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